En mecanizado industrial, la calidad aún se vive muchas veces como un coste.
En muchas menos, como una palanca de productividad.
Y, año tras año, las plantas con mejor rendimiento hacen algo distinto al resto: no gestionan la calidad al final. Conectan procesos, personas y medios de control en una estrategia única.
En Mekindu llevamos más 30 años diseñando maquinaria especializada y soluciones de control personalizadas. Y lo vemos a diario:
El problema rara vez está en la medición final, sino en el diseño del proceso de fabricación.
Termina 2025, pero esto no cambia:
Estas cinco palancas marcan la diferencia en el control de calidad en mecanizado.
1. Definir qué es “buena pieza” con datos
Tolerancias claras, criterios de aceptación compartidos entre producción, calidad y cliente.
Digitalizar estos criterios para que pasen de ser “tribales” a estar integrados en el propio medio de control.
2. Integrar el control en el proceso
Si el control solo llega al final, llega tarde.
Verificación en línea, operación a operación, sin romper el flujo.
3. Diseñar utillajes que eviten el error
Primero evitar el fallo. Luego, si hace falta, detectarlo.
Utillajes que guían el montaje, posicionan la pieza y verifican en el mismo movimiento.
4. Usar los rechazos como una señal
Si un rechazo provoca una acción técnica, hay mejora.
Ya no tenemos solo un incidente, sino un input para ajustar máquina, herramienta o programa.
5. Elegir partners que codiseñen la solución, no solo la máquina
La diferencia está en quién te ayuda a diseñar el proceso.
No solo en quién te suministra una buena máquina.
En Mekindu diseñamos la maquinaria, los utillajes y los sistemas de control de tu proyecto concreto para que la calidad sea un resultado natural del proceso, no una lotería al final de la línea.
Si en 2026 quieres mejorar la trazabilidad de tu proceso y reducir rechazos, podemos revisar tu proceso de mecanizado contigo y ver dónde tiene sentido actuar. Hablemos.
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